Una semana en La Habana

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En el año 2004 estuve en Cuba por la primera vez. Mi esposa, que entonces trabajaba como azafata, tenía un vuelo a la isla y la acompañé. Regresó a Alemania después de dos días, pero yo tuve una semana en La Habana para fotografiar la vida cotidiana.
Revisando mis archivos hoy, encontré algunas fotos de ese viaje. Parecen pertenecer a un mundo muy diferente al de hoy: casi no había turistas en las calles, un ambiente tranquilo y, sobre todo, no había teléfonos móviles.

Lo primero que hice fue pasear por el Malecón, la famosa avenida costera.

Chicos presumiendo en el Malecón
Una jovencita que no teme lucir su bikini con la bandera estadounidense
Conduciendo a lo largo del Malecón

Paseando por el Malecón conocí a Luis. Luis era trompetista de un grupo musical llamado Las Estrellas de Chocolate.

Luis practicando en el Malecón
Las Estrellas de Chocolate practican en un edificio abandonado

Me invitó a su casa donde vivía con su hermana y su sobrina Leydis.

Luis y su hermana le enseñan salsa a un estudiante austriaco.
Leydis y una amiga están haciendo sus deberes en la misma habitación

Me pareció que la vida en la calle era muy relajada. Y a veces cómica.

Fiesta en la calle
Madre y hija
Recién casados

Pero las calles no estaban libres de actividad política. Me topé con los preparativos para el aniversario de los CDR (Comités de Defensa de la Revolución). Pero también vi a un joven soñando con una visita a la ciudad de Nueva York.

Preparativo para el aniversario de los CDR
Preparativo para el aniversario de los CDR
Cada mañana, los miembros de los Pioneros, la organización juvenil del gobierno cubano, observan cómo se iza la bandera junto a una estatua de José Martí, uno de los héroes de la nación
No pasarán!
Ricardo García (26 años) sueña con viajar a la ciudad de Nueva York

Por supuesto, los viejos coches estadounidenses en las calles de La Habana son un cliché. Pero no pude resistirme.

A muchos de los coches antiguos les habían sustituido el motor por motores diésel rusos

Para quienes no tenían coche (casi todos), existen los autobuses, los llamados camellos.

En las calles se podían observar algunos negocios privados.

Peloquero
Afilador

La variedad en las tiendas de alimentos estatales no era precisamente abrumadora.

Bodega

Y por último, algunas escenas callejeras más:

Relajándo en la ventana
Jugando en la calle
A veces, un solo patín es suficiente
En el mercado de aves
En el mercado de aves
La Habana central
Parque de atracciones
Librería al aire libre

Y terminaremos donde empezamos, en el Malecón.

Abuelo y nieto en el Malecón

Nota sobre fotografía: En este viaje logré viajar muy ligero. Solo dos cámaras Leica M6 y tres objetivos (28/2.8 Elmarit-M, 35/1.4 Summilux-M ASPH. y 50/2 Summicron-M).

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